Los primeros años de la infancia están repletos de actividades en la que los más pequeños juegan, corren y practican deportes sin tener temor a nada, aunque a veces puedan surgir tropiezos y caídas. Un simple batacazo en patinete puede producir que un diente sea expulsado, generalmente suelen ser los incisivos centrales superiores, de forma completa de su ubicación en el hueso.
El golpe rasga las fibras del ligamento periodontal, las cuales son las que ayudan a sujetar al diente dentro del alveolo, lo que desencadena la avulsión del diente. Los casos de avulsión dental no suelen estar acompañados de una fractura dental, sino que la corona y la raíz del diente llegan a estar expuestos a la vista tras el impacto de manera intacta.
En principio al ser niños (este tipo de accidentes se dan entre los 5 y 9 años mayoritariamente) no supondría algo grave si se tratasen de los conocidos dientes de leche, pero si el diente que se pierde se trata ya de uno permanente se necesita su reimplantación inmediata.
Si nos encontramos en esta situación es importante mantener la calma y llamar enseguida al odontólogo infantil para que pueda proporcionar las instrucciones necesarias a seguir en esta situación de avulsión dental.
A continuación, te damos los pasos a seguir antes de llegar al dentista.

El odontopediatra será el encargado de hacer un seguimiento de la evolución del diente y de comprobar la cicatrización del reimplante para asegurarse que ya no se mueve y se ha reposicionado satisfactoriamente.
Una buena higiene hará que el diente cicatrice de manera correcta. Los padres tienen que tener muy presente esto para evitar que el niño acumule restos de alimentos y placas en la boca. Deberá cepillarse los dientes después de cada comida con un cepillo que sea suave.
Si se produjeran abscesos, fistulas o cambios de color solicita inmediatamente una nueva consulta con el odontopediatra para que haga los chequeos necesarios y resolverlo cuanto antes.

